Más allá del diagnóstico: el TDAH como realidad invisible y urgente

TDAH

Más allá del diagnóstico: el TDAH como realidad invisible y urgente

Beyond the Diagnosis: ADHD as an Invisible and Urgent Reality

Ashley Jimena Vargas Rodríguez[1]

avargasrod@ulicori.net

Resumen

El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo con una prevalencia estimada del 5% en la población infantil costarricense y que afecta a más de 36 millones de personas en América Latina. Este artículo describe sus tres presentaciones clínicas inatenta, hiperactiva-impulsiva y combinada, aborda su origen multifactorial y explica el proceso diagnóstico basado en los criterios del DSM-5, el cual requiere valoración interdisciplinaria y descarta pruebas de laboratorio como método de confirmación. Se analizan también las comorbilidades más frecuentes ante la ausencia de atención oportuna, como ansiedad, depresión y aislamiento social. Asimismo, se recogen perspectivas de profesionales costarricenses que cuestionan los patrones de diagnóstico actuales, enriqueciendo el debate desde una mirada crítica y contextualizada.

Abstract

ADHD is a neurodevelopmental disorder with an estimated prevalence of 5% among Costa Rican children, affecting more than 36 million people across Latin America. This article describes its three clinical presentations inattentive, hyperactive-impulsive, and combined addresses its multifactorial origin, and explains the diagnostic process based on DSM-5 criteria, which requires interdisciplinary assessment and rules out laboratory testing as a confirmation method. The most common comorbidities associated with a lack of timely care are also examined, including anxiety, depression, and social isolation. Furthermore, perspectives from Costa Rican professionals who question current diagnostic patterns are presented, enriching the debate surrounding this condition from a critical and contextualized standpoint. 

 

Más allá del diagnóstico: el TDAH como realidad invisible y urgente

Cada 13 de julio se conmemora el Día Mundial del TDAH, una fecha impulsada por la Federación Mundial del TDAH con el propósito de crear conciencia, reducir el estigma y recordar que una detección temprana puede marcar una diferencia real en la vida de quienes lo padecen.

El TDAH es una realidad creciente en el país. Se estima que afecta aproximadamente al 5% de la población infantil costarricense, y a pesar de su frecuencia, el nivel de conciencia y entendimiento sobre el trastorno en la sociedad sigue siendo limitado, lo que puede generar estigmas y obstrucción para aquellos que lo manifiestan. (Bonilla, 2023). Según datos del Periódico Digital, el panorama regional también es preocupante. En América Latina se estima que más de 36 millones de personas viven con TDAH, y menos de una cuarta parte de ellas recibe un manejo adecuado. Esta brecha entre diagnóstico y tratamiento evidencia que aún queda mucho camino por recorrer en materia de acceso, conciencia y atención especializada.

 Adicionalmente, el Periódico Digital menciona que, a nivel mundial, el TDAH afecta aproximadamente al 7.2% de la población infantil, una cifra que deja claro que Costa Rica no es la excepción sino parte de una realidad global. Lo que muchos desconocen es que el trastorno no desaparece al crecer: se estima que el 70% de quienes lo presentan en la niñez continuará experimentando síntomas durante la adolescencia, y un 40% lo hará a lo largo de su vida adulta.

El TDAH no está exento de controversia. Dentro de la comunidad profesional, existen psicólogos, psicoanalistas y psiquiatras que cuestionan la forma en que se diagnostica y trata. En Costa Rica, el psicólogo Carlos Bonilla, en la página Psicólogos en Costa Rica, reconoce que, si bien los síntomas son reales, se trata de una de las psicopatologías más diagnosticadas en la actualidad y con muchos detractores. Por su parte, la psicóloga Etty Kaufman, miembro de la Junta Directiva del Colegio de Psicólogos, plantea que en algunos casos el TDAH puede reflejar la dificultad del entorno para adaptarse a las diferencias individuales de cada niño, más que una condición propia del menor.

Antes de adentrarnos en los tipos de TDAH, vale la pena detenernos en una palabra que muchas veces usamos sin profundizar en su significado: trastorno. Según la Biblioteca Nacional de Medicina, en el ámbito clínico, se entiende como un síndrome caracterizado por una alteración significativa del estado cognitivo, la regulación emocional o el comportamiento, que refleja una disfunción en los procesos psicológicos, biológicos o del desarrollo de una persona. 

Con esa base, podemos comprender mejor el TDAH: un trastorno del neurodesarrollo que interfiere con el autocontrol, la atención y el manejo emocional, y que no se manifiesta igual en todas las personas, sino que adopta distintas formas según los síntomas que predominan en cada caso. Su origen no responde a una causa única, sino a una combinación de factores genéticos, neurobiológicos y ambientales, siendo el componente hereditario uno de los más determinantes. A nivel cerebral, se han identificado anomalías en la corteza prefrontal, la región encargada precisamente de la regulación emocional y el control de impulsos, lo que explica muchas de las dificultades que enfrentan quienes viven con esta condición.

El tipo inatento es quizás el menos visible, pero no por eso menos desafiante. Quienes lo presentan tienen dificultades para sostener la atención, se distraen con facilidad y encuentran obstáculos reales al momento de organizarse, completar tareas o seguir el hilo de una conversación. No es falta de interés ni de esfuerzo; es una forma diferente de procesar el entorno.

El tipo hiperactivo-impulsivo, en cambio, se expresa de manera más evidente. Por un lado, la hiperactividad se traduce en una necesidad constante de movimiento, inquietud y dificultad para permanecer quieto. Por otro, la impulsividad lleva a actuar antes de pensar, interrumpir conversaciones o tener dificultades para esperar el turno, no por descortesía, sino porque el autocontrol representa un esfuerzo genuinamente mayor.

El tipo combinado reúne características de ambos, y es precisamente el más frecuente. Quienes lo viven navegan simultáneamente entre la dificultad para concentrarse y la necesidad de movimiento o acción inmediata, lo que puede hacer más complejo su día a día en distintos contextos.

Es importante señalar que el TDAH no es exclusivo de la infancia. En adolescentes y adultos, la frustración por no poder concretar proyectos es uno de los síntomas más comunes: iniciar una carrera universitaria, un emprendimiento o una meta personal, y no lograr sostener la atención lo suficiente para llegar al final. Esta realidad muchas veces pasa desapercibida o se confunde con falta de disciplina o motivación, cuando en realidad responde a una condición que merece atención profesional.

¿Cómo se llega a un diagnóstico?

De acuerdo con el ensayo redactado por la Médico Psiquiatra Ana María Shapiro Sánchez, una de las particularidades del TDAH es que no existe un examen de laboratorio ni una prueba única que lo confirme. Su diagnóstico es un proceso integral que requiere tiempo, observación y escucha activa. Se construye a partir de entrevistas con el paciente, su familia y sus docentes, del análisis de la historia clínica, del rendimiento escolar y de los factores del entorno, todo ello complementado con un examen físico detallado. 

Para que el diagnóstico sea válido, los síntomas deben haberse manifestado antes de los 12 años, estar presentes en al menos dos contextos distintos y generar una interferencia real en la vida de la persona. Además, deben cumplir con los criterios establecidos por el DSM-5 y no poder explicarse por otro trastorno mental.

Esta precisión importa, y mucho. Un diagnóstico omitido puede comprometer el aprendizaje y las relaciones de una persona a lo largo de su vida; uno erróneo puede conducir a tratamientos innecesarios. La ansiedad, la depresión, la baja autoestima y el aislamiento social son algunas de las comorbilidades más frecuentes en personas con TDAH que no han recibido atención oportuna, lo que refuerza la importancia de actuar a tiempo.

En ese sentido, la psicóloga costarricense Ingrid Arias Trejos, del Colegio de Profesionales en Psicología de Costa Rica, advierte sobre un fenómeno cada vez más frecuente: personas que llegan a consulta ya autoetiquetadas luego de investigar en Internet, lo que lejos de orientarlas, genera más confusión y malestar, pues no se comprende completamente lo que implica un diagnóstico formal. El proceso diagnóstico debe estar siempre en manos de un equipo interdisciplinario calificado.

Por eso, los especialistas se apoyan en escalas validadas que orientan y estructuran este proceso. Entre las más utilizadas se encuentran la escala de Conners para padres y docentes, la Child Behaviour Checklist y la SNAP-IV, esta última ampliamente empleada en Costa Rica en el nivel de atención primaria. Para el caso de personas mayores de 18 años, la herramienta de referencia es la Adult ADHD Self-Report Scale (ASRS), desarrollada por la Organización Mundial de la Salud, que permite estimar la presencia de síntomas desde la propia perspectiva del paciente. 

Vale recordar que, tal como señala la especialista, el TDAH no tiene cura porque no es una enfermedad, sino un trastorno del neurodesarrollo. El objetivo del tratamiento, que puede incluir terapia psicológica, estrategias conductuales y en algunos casos medicación, es mejorar la calidad de vida de quien lo padece. Un diagnóstico oportuno no es una etiqueta limitante; es el primer paso para que una persona pueda comprenderse mejor y acceder al acompañamiento que necesita.

Referencias

Cortés, C. B. (2023, 5 abril). Déficit de atención en Costa Rica | Psicólogos en Costa Rica. Poïesis | Clínica Integral de Psicología & Psicoanálisis. https://www.psicologosencostarica.com/deficit-de-atencion-en-costa-rica/

Editor. (2025, 15 de julio). Comprender el TDAH: un desafío global que no desaparece con la infancia. Periódico Digital Centroamericano y del Caribe. https://newsinamerica.com/pdcc/gente/medicina/2025/comprender-el-tdah-un-desafio-global-que-no-desaparece-con-la-infancia-2/

Instituto Nacional de la salud. (s.f). Trastorno de déficit de atención e hiperactividad. Medline Plus: Información de salud para usted. https://medlineplus.gov/spanish/attentiondeficithyperactivitydisorder.html

Ruiz, K. (2024, 18 septiembre). Trastorno por déficit de atención con hiperactividad: Claves para su manejo. La Nación. https://www.nacion.com/el-pais/servicios/trastorno-por-deficit-de-atencion-con/VURT7RMUS5HQPMH6IBZVTEWWRI/story/

Shapiro Sánchez, A. (2020). Generalidades Del Trastorno Por Déficit Atencional Con Hiperactividad E Impulsividad (Tdah) Desde El Punto De Vista Del Desarrollo De La Vida. Revista Cúpula, 35 (1), 37-44. https://www.binasss.sa.cr/bibliotecas/bhp/cupula/v35n1/art03.pdf


[1]  Ashley Jimena Vargas Rodríguez, Estudiante de Bachillerato en Criminología, Universidad Libre de Costa Rica, San José, Costa Rica.

 

 

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